Con olor a lluvia

Posted on September 16, 2007. Filed under: Reportaje | Tags: |

Por: Aura Lucía Torres Z.

Trabajo final del Taller de Prensa 2do semestre de 1994 (Comunicación Social y
Periodismo. Universidad del Valle, Cali – Colombia).

Historia basada en las diferentes experiencias investigadas a través de observación y entrevistas de madres adolescentes del centro Ser Mujer y del Centro para la Ayuda de Madres Solteras.

 

Omaira tiene trece años y un hijo. Vive en Cali, pero no es de aquí. No sabe de dónde viene ni dónde está su familia. Tampoco quiere. No hay aromas agradables o cálidos en su memoria. Su cuerpo es agresivo. No admite sonrisas ni ternuras, a pesar de su niñez.

Nunca le tocó escoger. Todo le llegaba generalmente de manera intempestiva.
En ella la vida olía a tierra mojada antes de haber llovido. Cuando sintió la
mano grande y callosa de su padre entre las piernas por primera vez y cada
noche después hasta que murió de viejo.

Unas semanas después llegó la madrina a hacerse cargo de ella; y descubrió su
pecho bien formado. Y descubrió que podía ganarse una platica dejando que
don Nestor, el tendero, visitara por la noche a Omaira y la hiciera dormir con
las caricias que extrañaba de su padre.

“La bendición Madrina”, le dijo cuando ella la mandó a trabajar limpiando
pisos en la finca de los patrones. Fue la última vez. No hubo finca no hubo piso
ni patrones. Solo un viaje de una luna y dos soles en la bodega de un camión,
interminable por el hambre y cuando por fin, indeseable por lo que se encontró.
Omaira no era tonta y aprendió rápido el oficio. Además tenía la facilidad de
adaptarse dócil a las situaciones nuevas. ¿Dónde estaba la diferencia entre su
padre, don Nestor y estos desconocidos con acento de palmeras que la
hurgaban a diario y encima le pagaban?

Supo que tenía doce años por los papeles que la Madrina le había empacado
en el bolsillo y que Dalila leyó, que era más joven que las demás porque la
Mona se lo dijo y que no tenía por qué sentirse enferma ni con miedo cuando
sangraba porque eso era parte de ser hembra, como decían con el orgullo entre
rimel y colorete sus compañeras en las horas de descanso.

Una noche la Mona la sacó del cuarto, le entregó veinte mil pesos y una
dirección. Le dijo que se fuera, que ella no se merecía lo que estaba viviendo
Omaira se fue. Llegó donde la hermana de la Mona en Cali. No hablaban
mucho, sin embargo Carmen sabía quien era ella. La llevó al médico. Y le
hicieron varios exámenes para el sida y el embarazo. El primero negativo, el
segundo positivo.

Ahora que tiene a Andrés en sus brazos piensa con alivio en el asco de todos
los días mientras el estómago se le iba por la garganta y los intestinos
presionaban la vejiga, en esa horrible sensación cuando la masa que le crecía
ahí detrás del ombligo se aferraba con fuerza a sus tripas, cuando ella deseaba
sólo expulsarlo.Ahí va Omaira con Andrés en sus brazos, sin querer hablar o recordar.

Es ella,hoy, la que de él se aferra. No sabe que como ella hay muchas.
No sabe que hay muchos que piensan que ella es un tema trillado de mujeres
trilladas con hijos trillados que conforman una sociedad aún más trillada que
todo lo demás.

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en priemer lugar dejenme decierles que este blog es muy bueno y de mucha ayuda para algunas chicas.

yo fui mamá adolecente pues quede embarazada unos dias antes de cumplir 17 años y mi bebe nacio cuando yo ya tenia 17, es un nino hermoso al que amo con todo mi corazon. mi bebe fue muy buscado pase 3 meses inentando quedar embarazada ya que mi marido y yo lo deseabamos mucho y al final lo logramos. lo que yo quiero darles a entender es que no todas las chicas adolecentes se embarazan por accidente hay muchas que lo queremos asi y por eso somos mamis muy jovenes, yo me siento orgullosa y feliz de ser una mami joven ahora que ya tengo 18 años y mi marido tiene 30 creo que hemos logrado lo mas lindo de nuestro amor que es nuestro hijo.

no vean todos los embarazos de madres adolescentes como un accidente por que no siempre es as.

elizabeth si alguien quiere agregarme mi msn es:
elizabeth.cubias@hotmail.com


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