Reportaje

Mamá a los 16

Posted on August 31, 2008. Filed under: Reportaje | Tags: |

Me encontré en la web con este interesantísimo reportaje que reproducimos a continuación.

“EL ABORTO NUNCA  ESTUVO EN MI MENTE”.

Por Carla Lizanno

Algunos entienden que la adolescencia termina a los 19 años. Las mujeres que tienen hijos antes de esa edad, se convierten en madres adolescentes. En la Argentina esta tendencia está en aumento y la iniciación sexual se da cada vez a una edad más temprana. ¿Cuál es la visión de una madre de 16 años?

Después de perderme con la doble numeración de la calle de Longchamps, una niña me espera en la puerta de una casa humilde. “¿Carolina?”. “Sí. Te perdiste”, contesta con voz dulce y aguda. Comentamos la situación mientras nos acomodamos en la pequeña cocina; ahí está Gonzalo, mirando todo desde su cochecito. Tiene casi seis meses. Carolina cuenta que está empezando a comer, lo que le quita tiempo y por eso, este trimestre dejó de ir a la escuela, pero ha decidido que rendirá libre.

Estás en segundo año del polimodal, ¿qué harás con el colegio y Gonzalo?

No me gusta dejarlo solo. Estuve un tiempo sin ir a la escuela y más ahora que Gonzalo empieza a comer. Los nenes tienen que tener rutina, y yendo al colegio no lo podía hacer, por eso voy a rendir libre, por lo menos hasta que cumpla el año. Cuando crecen te podés manejar mejor. ¡No me gustaría llegar un día y enterarme que ya dijo su primera palabra!

Por eso estoy haciendo el colegio libre. No me interesa perder este año, lo que quiero es terminar y empezar la facultad; yo también quiero ser periodista.

(Gonzalo balbucea, quiere hablar…)

¿Quién te enseñó todo lo que hay que saber sobre el cuidado del bebé?

¡Internet!, (se ríe). Además de preguntar a mis tíos y a mi papá, aunque no sabe lo que hace una madre, me ayudó mucho. Recibo consejos de todos, pero más que nada de Internet. Me favoreció durante todo el embarazo, porque, a pesar de la guía mensual del médico, como por ejemplo, “ahora vas a sentir vómitos”, en Internet buscaba en las páginas de embarazadas y me mandaban el boletín mensual. Con eso, yo decía según lo que me pasaba: “ah, está bien, esto es normal”. También hice el curso de preparto.

¿Tuviste miedo?

¡No!, (responde con tono seguro). Yo lo viví más como una preparación antes que tener miedo. Cuando me vinieron las contracciones, las consideraba muy normales, aunque otras mamás piensan que son lo más doloroso del parto. Yo esperaba mucho más de lo que fue, pedí la anestesia para no sentir dolor. Lo que recuerdo es la sensación de pujar. Lo viví bien porque sabía que mi familia me iba a apoyar. Sé que en algunas hay temas que no se hablan, la mía es más abierta, por eso tampoco tuve miedo.

¿Pensás en tu mamá, ahora que sos madre?

Mi mamá falleció cuando yo tenía 5 años. Nunca sentí la muerte de ella; mi mamá es mi abuela de Corrientes (su voz se pone rígida, y luego un largo silencio). Ella me crió.

Hablar de mi mamá es como hablar de alguien que no conozco. Algunos se sorprenden, pero no lo siento, porque ella no fue tal para mí. Ahora no es indispensable ni digo “ay mami porqué no estás”. Sé que la mujer la necesita de todos modos, pero a mí no me pasa. Ni tampoco mi papá ni mi familia me hacen sentir su ausencia, porque están siempre cuando los necesito. Sentiría mucho la muerte. Cuando murió mi mamá, yo no me daba cuenta. O, a pesar de que pudiese darme cuenta, no era muy pegada a ella. Ella vivía acá y yo en Corrientes; nos veíamos en vacaciones. Nunca me enteré qué le pasó, tengo hipótesis de todos lados; tampoco pregunto, porque sinceramente no me interesa. (Por un familiar se sabe que la madre murió practicándose un aborto.)

Su mirada es dura. No duda al contestar, pero su voz se quiebra. Se muestra reacia para hablar del tema; saca las palabras a cuenta gotas; admite que guarda en su interior recuerdos que no quiere compartir. Carolina creció sin su madre, se convirtió en adolescente, y su primer amor fue también su primera relación con un hombre, que la hizo ser mamá sin dejar de ser una adolescente, llena de ansiedades, incertidumbres y preguntas, que siguen acalladas dentro de ella.

Lejos de dar un juicio moral, la realidad en Argentina es que la edad de inicio sexual es cada vez más temprana (de 13 a 15 años)  y, según datos del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (CELSAM) “hay entre 100 y 110 mil partos adolescentes por año en el país”.

¿Cómo te ves como mamá?

Una misma no se puede autoevaluar, pero por lo menos tengo ganas de estar siempre con Gonzalo, de hacer todo lo que tienen que hacer las personas con hijos a cargo. Siento que para mí será más cargo que para otras mujeres en mi situación. A muchas chicas la familia les cuida sus hijos; a mi hijo lo cuido yo sola porque lo quiero. La mayoría no optan por el aborto, quizás porque la familia no lo admitió, pero no viven la responsabilidad desde adentro; no son madres, realmente porque a sus hijos los cuidan otras personas.

¿Qué postura tenés sobre el aborto?

Yo estoy en contra de la legalización, aunque sea para chicas discapacitadas que fueron violadas; si lo permiten para ellas, bueno, pero no debe ser legal para todo el mundo. Que se apruebe una ley para discapacitados, pero para todos no.

Una vez hice un trabajo práctico, antes de quedar embarazada, toqué el tema de los embarazos en la adolescencia. No busqué estadísticas, pero sí sé que hay muchas chicas que lo practican. El tema me llamó la atención porque no estaba de acuerdo; por eso no me lo hice; nunca estuvo en mi mente.

Hay chicas que lo hacen sin consultar a su familia y piensan que está todo bien, y muchas para no vivir el momento… Si sienten que va a ser traumático, que piensen antes de hacerlo, ellas no piensan en el bebé (reprocha con tono duro, indignada).

¿Crees que te estás perdiendo de vivir como las chicas de tu edad?

La verdad que no. Las cosas que quiero hacer hoy son las cosas que no hice de chica, quiero vivir con Gonzalo lo que no viví de chica, como ir a un circo. No sé si más adelante voy a querer hacer lo que hacen los chicos a los 16… Mi vida hoy es esto, cambió pero no tanto. Lo único que tengo ahora es un hijo, porque ama de casa yo ya lo era.

¿Cómo consideras a los chicos de tu edad?

Siempre los vi más infantiles, esto desde chiquita, a partir de quinto grado. Quizás influyó que fui al colegio con chicos más grandes. Sobre todo, creo que viene por un tema de educación, porque en los chicos nunca se confía, no se les cuenta nada; si hay problemas económicos los chicos no se deben enterar. Mis abuelos me hicieron saber siempre todo. Hoy tenemos, pero sabía que mañana quizás no; yo lo entendía. Hablando con mis amigas, no saben nada de lo que pasa en sus casas. Yo soy madre, manejo la vida de él (Gonzalo le sonríe desde el cochecito), pero también hago las compras, cocino, limpio.

¿Te gustaría que Gonzalo tuviera a su papá?

Está bien si viene, es su hijo y lo tiene que visitar; pero a mí no me va a afectar en nada, no me interesa. Si lo ama, que lo venga a ver; a mí, no me importa.

Me preparé para que no me afectara, siempre me preparo para las dos cosas: Si es algo bueno o si es doloroso, lo mismo fue con el parto. Me preparé para que sea doloroso y, sin embargo, resulto ser lo más lindo.

Pero a veces uno no puede controlar lo que siente…

Yo que sé… Sinceramente me gustaría que esté por Gonzalo, no por mí; pero también me gusta que no esté. Porque cuando veo a las parejas separadas y el padre pasa un fin de semana con su hijo… ¡yo me moriría si se lo llevase por dos días! Por ese lado, prefiero que no esté, obviamente quiero que sea el padre… Por mí, no me afecta.

Carolina aceptó su condición de madre adolescente. Consciente o no, el camino que tomó es diferente al de una chica de su misma edad. Los datos oficiales, que serán publicaos próximamente, indican que la cantidad de embarazos adolescentes se mantiene, pero los nacimientos son menores. De esto se deduce que hay un aumento de abortos. No hay cifras oficiales por su condición de ilegalidad. Pero no importan tanto los porqués, sino el haber priorizado la vida.

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La alimentación: factor determinante en el sexo del bebé al momento de la concepción

Posted on May 11, 2008. Filed under: Noticias, Reportaje | Tags: , , , , |

Si tu esposo o tu quieren un varón: ¡A COMER SE HA DICHO!

Según las conclusiones de un equipo de científicos ingleses, las mujeres tienen más probabilidades de tener varones si siguen una dieta de alto contenido calórico en el período previo a quedar embarazadas. Este hallazgo es la primera prueba clara de que los hábitos alimenticios de la madre al momento de la concepción pueden influir en la determinación del sexo de los bebés.

El descubrimiento apunta entonces a dotar a las mujeres de una forma natural para aumentar -aunque más no sea ligeramente- sus chances de tener un varón o una nena, según que consuman grandes cantidades de alimentos como bananas y cereales o sigan una dieta más restringida.

Científicos de las universidades inglesas de Oxford y Exeter interrogaron a 740 mujeres, que habían quedado embarazadas por primera vez, sobre sus hábitos alimentarios en el año previo a la concepción. Dividieron luego a las mujeres en grupos según la cantidad de calorías que consumieron: baja, media o elevada. Descubrieron que el 56% de las mujeres del grupo de elevada cantidad de calorías dio a luz a varones, en contraste con el 45% del grupo de menos calorías.

“Hemos mostrado por primera vez que existe una clara vinculación entre la dieta de la madre y el sexo de su criatura” indicó Fiona Matthews, especialista en Biología Mamífera en la Universidad de Exeter, que fue quien lideró esta investigación. “La madre parece estar en condiciones de influir en la supervivencia de ya sea el esperma o el óvulo fertilizado, posiblemente antes de que es implantado en el vientre”.

Cuando los investigadores analizaron más de cerca las dietas de las mujeres descubrieron que había algunas substancias que eran claves para este efecto. “Pudimos confirmar la vieja máxima de que comer bananas y tener por ende un nivel alto de potasio está asociado con dar a luz un varón, al igual que tener un porcentaje alto de sodio. Lo que no parece confirmarse es el viejo consejo de que si se bebe mucha leche se tendrá una nena. De hecho, las que lo hicieron tuvieron más posibilidades de tener un varón”.

El estudio, que apareció publicado este miércoles en las Proceedings of the Royal Society B (la principal publicación de investigaciones biológicas de la Royal Society del Reino Unido), mostró que el 59% de las mujeres que comían cereal para el desayuno todos los días tuvieron varones, en comparación con nada más que el 43% de las que rara vez o nunca lo hacían.

Las mujeres que tuvieron varones comían también un promedio de 400 calorías más por día que las que dieron a luz nenas. Si bien una mujer podría aumentar este efecto modificando sustancialmente su dieta, los científicos advierten que consumir niveles elevados de sal o alterar mucho los niveles de otros nutrientes puede ser peligroso. “Si uno está buscando un varón, una opción sensata sería comer cereal para el desayuno todos los días y hacer ingestas razonables de sal, potasio y calcio, además de una buena dosis de proteínas. Lo contrario si uno desea tener una nena pero, una vez más, sólo dentro de límites seguros” advirtió Matthews.

El hallazgo tiene sentido desde el punto de vista de la evolución y es un reflejo en realidad de un efecto similar visto en animales.

Hay más probabilidades de que nazcan hembras cuando el alimento es escaso.

El profesor Stuart West, de la Universidad de Edimburgo, Escocia, señaló que las mujeres deben ser sumamente cautelosas respecto de la posibilidad de recurrir a la dieta para condicionar el sexo de sus hijos. Recordó que estudios similares en animales mostraron grandes variaciones. Advirtió que una modificación de la dieta podría tener consecuencias para la salud tanto de madres como también de sus hijos.

TRADUCCION: Silvia S. Simonetti

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Cuando los adolescentes tienen hijos

Posted on May 10, 2008. Filed under: Reportaje, Salud | Tags: , |

Fuente: Academia Americana de Psiquiatría del Niño y del Adolescente

Los niños nacidos en los Estados Unidos a madres adolescentes corren el riesgo de tener problemas a larga duración en muchos aspectos importantes de la vida, incluyendo el fracaso en la escuela, la pobreza y las enfermedades físicas o mentales. Las madres adolescentes también corren el riesgo de tener ellas mismas estos problemas.

El embarazo durante la adolescencia presenta normalmente una crisis para la niña que está en estado y para su familia. Las reacciones más comunes incluyen la ira, la culpabilidad y el negarse a admitir el problema. Si el padre es joven también y se involucra, es posible que las mismas reacciones ocurran con su familia.

Las adolescentes que están embarazadas pueden privarse de asistencia médica durante su embarazo, lo que resulta en un riesgo mayor de tener complicaciones médicas. Estas adolescentes embarazadas necesitan comprensión especial, atención médica e instrucción-especialmente acerca de la nutrición, las infecciones, el abuso de substancias y las complicaciones del embarazo. También necesitan aprender que fumar, tomar bebidas alcohólicas y usar drogas pueden hacerle daño al feto que se está desarrollando. Todas las adolescentes embarazadas deben de recibir atención médica durante la primera etapa del embarazo.

Las adolescentes embarazadas pueden tener diferentes tipos de reacciones emocionales:

  • puede que algunas no quieran tener el bebé
  • lo pueden querer tener por razones idealizadas y poco realistas
  • otras adolescentes pueden ver la creación de otra vida como un logro extraordinario, pero sin darse cuenta de las responsabilidades que esto conlleva
  • algunas pueden querer quedarse con el bebé para complacer a otro miembro de la familia
  • algunas pueden querer al bebé por tener alguien a quien amar, pero no se dan cuenta de la cantidad de atención que requiere la criatura
  • la depresión es muy común entre las adolescentes embarazadas
  • muchas no pueden anticipar que ese bebé tan adorable puede hacer demandas constantes o ser muy irritante
  • algunas se sienten abrumadas por la culpabilidad, la ansiedad y el miedo al futuro.

Los bebés nacidos a adolescentes corren el riesgo de ser abandonados y abusados porque la madres jóvenes no saben cómo criarlos y están muy frustradas por las demandas constantes del cuidado de los pequeños. Los padres de adolescentes pueden prevenir los embarazos de sus hijas mediante una comunicación abierta y si les dan consejos acerca de la sexualidad, anticoncepción y de los riesgos y las responsabilidades que conllevan las relaciones sexuales y el embarazo. Algunas adolescentes tienen que dejar de ir a la escuela para tener al bebé y luego no regresan. Así, la adolescente embarazada pierde la oportunidad de aprender las destrezas necesarias para obtener empleo y para sobrevivir en el mundo de los adultos. Las clases en la escuela acerca de la vida en familia y la educación sexual, así como las clínicas que ofrecen información a los jóvenes acerca de la reproducción y el control de la natalidad, pueden también ayudar a prevenir el embarazo no deseado.

Si la adolescente queda embarazada, es imperativo que tanto ella como su familia reciban consejería sincera y sensitiva acerca de las opciones disponibles, desde el aborto hasta dar en adopción al bebé. Deben existir sistemas de apoyo especiales, incluyendo consultas a un siquiatra de niños y adolescentes cuando sea necesario, que ayuden a la joven durante el embarazo, en el momento de dar a luz y en el de tomar la decisión de quedarse con el bebé o darlo en adopción. Puede haber momentos en los que las reacciones emocionales y el estado mental de la adolescente embarazada requiera que se le refiera a un profesional de la salud cualificado.

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Tasa de embarazo es mayor entre adolescentes hispanas

Posted on May 10, 2008. Filed under: Estadísticas, Reportaje | Tags: , , , , |

85 por ciento de las mujeres sexualmente activas quedan embarazadas en un período de 12 meses.

Fuente: Houston Chronicles

Hace unos días leí un artículo en la revista City Journal que, basado en los últimos datos suministrados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, decía que por cada 1,000 mujeres solteras de origen hispano hubo 92 nacimientos en 2003, cifra que contrasta con los 28 partos registrados por cada 1,000 mujeres solteras de cualquier etnia u origen, en el mismo período.

Aunque la información antes mencionada data de hace 5 años, no me parece obsoleta tras haber leído el pronóstico de la Oficina del Censo de EE.UU. de que en 2050 la población hispana en el país se habrá triplicado.

Esto implica que 1 de cada 4 estadounidenses será de origen hispano, lo cual me parece fenomenal para nuestros derechos y propósitos como grupo demográfico, pero me resulta fatal si una gran parte de estos nacimientos proviene de madres jóvenes y solteras. Estos datos constituyen un indicador de urgencia para la comunidad hispana.

Manos a la obra

Es necesario fomentar programas locales de educación sexual para que nuestras chicas empleen medios de protección o anticonceptivos a la hora de tener relaciones sexuales, ya que traer hijos al mundo a una edad muy joven y sin haberse casado, expone a sus pequeños a muchos problemas socioeconómicos en el futuro.

Supongamos que la madre es el único sustento de la familia. ¿Qué preparación tiene una chica que salió embarazada a los 16 años y, como consecuencia, tuvo que dejar la escuela?

Si esta adolescente no cuenta con la ayuda del padre de la criatura (como sucede a menudo) o con un fuerte apoyo familiar, tanto moral como económico, tendrá que salir a trabajar para mantener a su hijo. Pero con un nivel de educación tan bajo es muy probable que el salario que reciba sea el mínimo.

Por lo tanto, ella y su hijo tendrán que enfrentar un ambiente de pobreza y marginación social, y si ella tiene que ausentarse de la casa todo el día porque debe trabajar, ¿quién le garantiza que, en la medida que crezca, su hijo no se va a asociar con amigos inadecuados e incluso ingresar en una pandilla o en grupos de delincuencia?

También ella sufrirá

Y no se trata solamente de los niños. También se trata de ella, que es una mujer joven, con deseos de divertirse, de alcanzar metas personales y conocer otra vida.

Sin embargo, es probable que por su juventud no esté preparada psicológicamente para asumir el papel de madre y jefa del hogar. Y, desgraciadamente, en estas circunstancias son muy pocas las muchachas que cuentan con el apoyo total de su familia y pueden continuar yendo a la escuela, mientras sus madres vuelven a asumir la responsabilidad materna con la crianza y cuidado del nieto indeseado.

Según expertos, 85 por ciento de las mujeres sexualmente activas quedan embarazadas en un período de 12 meses.

Hay chicas, y chicos también, que creen que si se retira el pene en el instante de la eyaculación es suficiente para impedir un embarazo. Pues debes saber que en las secreciones previas a la eyaculación pueden escaparse espermatozoides capaces de fecundar al primer óvulo que encuentren en su senda.

Aunque pedir abstinencia a los adolescentes en una época en la que sus cuerpos están en plena revolución hormonal es una labor casi inútil, tú como padre puedes guiarlos para que llegado el momento reaccionen de forma menos impulsiva.

Para celebrar este Día de las Madres procura incrementar el grado de conciencia entre la juventud. Habla con dirigentes de la escuela de tus hijos y con líderes de tu comunidad para fomentar programas de educación sexual y prevención de embarazos para adolescentes.

Y aunque te dé cierta vergüenza, involúcrate más en la vida íntima de tus chicos; haz que no te vean como a una especie de cura cascarrabias con quien no se puede discutir temas sexuales.

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Consecuencias del embarazo en la adolescencia

Posted on April 28, 2008. Filed under: Estadísticas, Noticias, Prevención, Reportaje | Tags: , |

Jaclin Campos

El embarazo en la adolescencia genera un círculo vicioso difícil de romper. Los hijos de una menor de edad tienen un 80 por ciento de probabilidades de engendrar hijos también en la adolescencia, informa el ginecólogo Alejandro Paradas Caba.

Las consecuencias sociales de este problema son, pues, prolongadas y no se limitan exclusivamente a la salud física y sicológica de la menor y del recién nacido, si es que el bebé finalmente ve la luz, ya que la mitad de los embarazos en adolescentes no son deseados y muchos terminan en aborto.

Lejos de disminuir, el problema aumenta. Según Paradas Caba, hace alrededor de 15 años la tasa de embarazos en adolescentes se estimaba entre el 15 y el 20 por ciento. Hace seis años, la Encuesta Demográfica y de Salud Endesa 2002 estableció que el 41 por ciento de las jóvenes de 19 años estaba o había estado embarazada. Los resultados de la Endesa 2007 aún no están disponibles.

Para el especialista, esa tendencia, similar en naciones con un perfil demográfico y sanitario comparable al de República Dominicana, se debe a la ausencia de educación y orientación sexual tanto en el hogar como en la escuela.

“La educación sexual es la mejor herramienta con que deberíamos contar todos los sectores involucrados en esta situación”, afirma el ginecólogo.

Debemos educar para prevenir embarazos en las adolescentes

La educación sexual no debería postergarse. En el país, la edad promedio del inicio de relaciones sexuales ha descendido hasta 12 años, informa el ginecólogo Alejandro Paradas, citando investigaciones sobre el tema.

A los adolescentes no se les instruye sobre las consecuencias de iniciar relaciones íntimas a una temprana edad y, debido a su perfil sexual -contacto con distintas parejas y alta frecuencia de encuentros-, las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos precoces los asechan.

Las muchachas llevan una carga más pesada. Un embarazo en la adolescencia repercute en el ámbito sicológico y social, pues la menor no tiene madurez suficiente para enfrentar la maternidad y a esto se suma el estigma, la expulsión o la deserción escolar y la falta de alternativas para continuar con su proyecto de vida.

Las consecuencias de salud, por otro lado, incluyen parto prematuro, enfermedad hipertensiva del embarazo, cesárea, aumento en el riesgo de morbilidad y mortalidad infantil y materna.

Visto el panorama al que se enfrenta la adolescente embarazada, tanto la familia, como la escuela, el Estado, las instituciones de servicio y las sociedades científicas, deben asumir su cuota de responsabilidad para paliar el problema.

“La educación sexual es una responsabilidad compartida”, dice Paradas Caba. “En el sector educativo debe introducirse el tema no como una forma de promover el inicio de las relaciones sexuales y el uso de métodos anticonceptivos, sino como una forma de empoderar a esa población para que tome decisiones sobre una base clara y con información confiable… a fin de crear conciencia sobre las cosas que pueden ocurrir”.

Para ello, no se debe esperar a que los jóvenes alcancen la mayoría de edad o lleguen a la universidad, como proponen algunos sectores. Para entonces quizás ya sea demasiado tarde.

Pero ¿pueden padres, médicos y maestros contrarrestar la presión de los grupos de amigos? En opinión de Paradas Caba, podrían “lograr mucho”. “Es una forma de empezar a cambiar las tendencias -comenta- y de reconocer que la escuela tiene un papel importante en este tema”.

En este sentido el médico ginecólogo sugiere buscar alternativas como la educación de pares, es decir, que adolescentes, formados para tal fin, lleven el mensaje de orientación y prevención a sus coetáneos.

Los jóvenes tienden a rechazar los planteamientos de un adulto pues consideran que la persona mayor se opone a todo cuanto ellos desean.

Fuente: Listín Diario

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